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Televisores como el Philips ‘the one’ 7304 son pequeñas maravillas tecnológicas que poco tienen que ver con los antiguos televisores que nos recuerdan a otras épocas. Guardan el mismo punto de partida de ser un dispositivo para emitir contenido audiovisual, pero ahora lo hacen con cientos de innovaciones que, año tras año, nos han traído mejores televisores.

Una calidad de imagen increíble, unas resoluciones de varios millones de puntos y con otras características y funcionalidades que permiten mejorar la experiencia de usuario: Smart TV, conectadas a Internet o con la tecnología Ambilight para una mayor inmersión. Desde que la televisión comenzó a ser un elemento masivo hasta la actualidad hemos pasado por todos estos hitos que repasamos a continuación.

Del blanco y negro al color

Pocos televisores en blanco y negro quedan ya en el mercado, y la mayoría de ellos están expuestos en museos de tecnología. Limitaciones de la tecnología hacían que tanto las emisiones como los contenidos estuviesen creados en una tonalidad de blancos, negros y grises, y que se mantuvieron durante varias décadas como la única opción existente tanto en el hogar como en los cines.

Aunque los primeros prototipos de televisores en color datan de fechas tan tempranas como la década de 1920, las primeras emisiones comerciales de televisión en color se realizaron en 1950 en Estados Unidos, por parte de la cadena CBS y coincidiendo con la puesta a la venta de los primeros dispositivos.

La mayoría de países adoptaron las emisiones en color en las décadas de los 60 y 70 de forma progresiva y combinando los dos tipos de contenidos durante varios años. Por ejemplo, en España se realizaron algunas pruebas en el año 1969, pero el blanco y negro no se suprimió hasta el año 1977.

Apenas podemos imaginar cómo sería ver la televisión en blanco y negro, con algunas excepciones por cuestiones estéticas, y el color está plenamente asentado en la sociedad. Sin embargo, una comparación entre cómo se veían aquellas primeras emisiones en color y cómo son las actuales nos permite comprobar que el uso del color ha cambiado significativamente en lo que a calidad se refiere.

Colores mucho más vivos, naturales y reales, motivados por la evolución de la tecnología tanto en dispositivos emisores (cámaras, sistemas de grabación, iluminación, etc.) como en los propios televisores que actúan como receptores. Tecnologías como OLED+, HDR10+ o Dolby Vision, o sistemas como Philips P5 Perfect Picture Engine, buscan lograr una imagen lo más fiel posible a la realidad, y con la mayor calidad para un televisor.

De los formatos analógicos y los soportes externos al mundo digital

Hace poco vivimos una adaptación de la tecnología desde las ondas de radio analógicas a los ceros y unos del mundo digital. En España vivimos el ‘apagón analógico’ y el cese de las respectivas emisiones, a favor de las más modernas emisiones digitales: sucedió entre los años 2008 y 2010, comenzando por localidades de pequeña población y terminando por aquellas provincias de mayor tamaño. Finalizó el 3 de abril de 2010.

Se realizó una importante campaña gubernamental para informar a los usuarios sobre qué beneficios traía consigo esta nueva era de la Televisión Digital Terrestre (TDT), y cómo adaptar y configurar los televisores para poder funcionar en el nuevo entorno. La sociedad vivió sumida durante varios meses en un pequeño caos con gran incertidumbre, que ahora podemos ver como anécdota… pero que abrió muchos telediarios en aquellos años.

Los beneficios de la TDT son muy notables: principalmente aluden a la mejora en la calidad de imagen y a la aparición de emisiones en alta definición, aunque también aporta una mayor cantidad de canales disponibles y nuevas funcionalidades como la elección de fuentes de audio o subtítulos.

Pero además de los mecanismos de emisión, también los soportes externos han evolucionado significativamente. Betamax, VHS, CD o DVD son algunos nombres que quedarán en la historia de los soportes de vídeo externos, con el BluRay que aún perdura en las tiendas y en los estantes de los consumidores. El presente y futuro está en el contenido en streaming a través de servicios como Netflix, HBO, Rakuten TV o Amazon Prime Video, que pueden ser fácilmente reproducidos en las Smart TV modernas.

La resolución, hasta el infinito y más allá

Existía una vida antes de la alta definición tan común hoy en día: era lo que se conocía como definición estándar (en inglés Standard Definition, SD), y que utilizaban tanto los canales para sus emisiones como los televisores. Una resolución equivalente a 480 o 576 píxeles de altura, según el sistema utilizado: las primeras para el NTSC americano, y las segundas para los PAL y SECAM habituales en el resto de los países del mundo.

A la alta resolución (High Definition, HD) sólo podía sacarse partido en televisores compatibles, que comenzaron a llegar al mercado en torno al año 1998 con precios inicialmente desorbitados, y que poco a poco fueron recortándose y siendo más accesibles. Hablamos de términos que hoy en día todavía continúan siendo cotidianos: las resoluciones HD Ready (720p) y FullHD (1080p) inauguraron la nueva época de la alta definición, y continúan estando vigentes ahora, casi veinte años más tarde.

Pero la verdadera revolución ha llegado hace mucho menos con la resolución 4K, también denominada Ultra High Definition (UHD) y que plantea una calidad y un detalle como nunca antes habíamos visto. Es ahora cuando comienza a sacarse partido a las grandes diagonales de pantalla, de 40 pulgadas o más, y la experiencia del usuario es un antes y un después respecto a lo que conocíamos antes.

Además, los televisores 4K ya no son exclusivos de los productos de la gama más alta (y para bolsillos más inflados). Tanto los meros espectadores como los más exigentes gamers pueden disfrutar de esta resolución y la mayor calidad gracias a televisores como el Philips ‘the one’ 7304, disponible en varios tamaños y que incluye tecnologías como HDR10+, Dolby Vision o el motor Philips P5 que, en conjunto, trabajan para mejorar la calidad y el color de la imagen. Además, este televisor también incluye un motor que reescala el contenido a resolución 4K, sea cual sea la original, para así no perderse ni un solo detalle..

Ambilight como tecnología para lograr una mayor inmersión y una mejor experiencia

Nacida como una idea conceptual en 2002 y con los primeros prototipos mostrados durante el siguiente año, la tecnología Ambilight desarrollada por Philips propone una forma muy diferente de ver la televisión o de disfrutar de cualquier contenido (series, películas, videojuegos…) en esta gran pantalla del salón.

Gracias a un conjunto de LED inteligentes situados en la parte trasera del televisor, permiten proyectar una tenue luz ambiente que automáticamente ajustan su color y tono de lo que se esté mostrando en pantalla, o con el sonido reproducido. El objetivo es ayudar al ojo humano a adaptar su retina a la imagen de la pantalla, tanto a nivel de detalle como también en los entornos oscuros en los que el televisor es la principal fuente de luz.

Ambilight es una tecnología exclusiva de los televisores Philips y ha tenido tanto éxito que el mundo maker han copiado la idea para instalarla en otras pantallas. Sin embargo, en toda la nueva gama de TV Philips es una característica incluida, integrada y que funciona automáticamente sin ningún tipo de configuración previa por parte del usuario, mejorando la experiencia del consumidor cuando está disfrutando frente a su televisor.

La tecnología Ambilight ha evolucionado muchísimo desde que fue creada, y ya va camino de su vigésimo cumpleaños. Las últimas versiones de Ambilight son más potentes que las anteriores y permiten proyectar la luz a una mayor distancia; también han ganado nuevas funcionalidades y características, tales como la de acompañar la música con luz, establecer un patrón fijo (como una bandera) o incluso utilizarlo como fondo para poder ver en la oscuridad incluso con el televisor apagado. Nos permite lograr una mayor inmersión y también ayudarnos en algunas tareas cotidianas de nuestro día a día.

Si hablamos de una mejor experiencia no podemos olvidarnos de todo lo que supone el concepto de Smart TV. Hasta hace no mucho las televisiones solo se dedicaban a reproducir la señal de televisión o, a lo sumo, algún dispositivo que conectábamos (reproductor de vídeo, videoconsola, etc.). Con la llegada de las televisiones conectadas a Internet aterrizó el concepto de Smart TV o televisión inteligente.

Sistemas operativos como Android TV han permitido al usuario personalizar hasta el límite el contenido de la televisión, e instalar aplicaciones o incluso videojuegos. El hecho de ser dispositivos conectados ha abierto nuevas posibilidades para reproducir contenido en streaming a través de las múltiples plataformas que existen, lo cual repercute en que ahora el usuario tiene mucha más variedad entre la que decidir. Una Smart TV pone al usuario a los mandos de un dispositivo con innumerables posibilidades, y le otorga los galones para decidir qué quiere hacer en cada momento de un enorme catálogo de opciones y contenidos.

¿Qué es un televisor completo en la actualidad?

Ya hemos visto que los televisores del año 2019 son muy diferente a los que teníamos hace unos pocos años, y que la evolución se ha centrado en características tanto externas (diseño y estética, mecanismos de soporte como Ambilight, soportes) como internas (color y calidad de imagen, resolución, motores de mejora y procesado). Con todo esto, ¿qué entendemos por un televisor completo en la actualidad?

Nos referimos a una diagonal generosa acorde a las dimensiones de tu salón y a la distancia a la que vas a situarte (hay guías muy completas que te ayudarán a elegir el tamaño ideal). Dadas las infinitas posibilidades, lo ideal es que el modelo en el que estemos interesados esté disponible en varios tamaños para así permitirnos elegir el que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

Pero no solo el tamaño. La resolución debe ser 4K para permitirte aprovechar todo el contenido que ya empieza a haber con este nivel de detalle, y que seguirá creciendo en los próximos años a medida que los creadores y las cadenas de televisión adapten sus formatos. Y junto a la resolución, mecanismos como HDR10+ o Dolby Vision permiten ofrecer un color más real y fiel, o contrapartidas como Dolby Atmos para lograr la mejor calidad de sonido.

Un televisor completo debe ser también conectado (por cable o por WiFi) para permitir el acceso a todas las funcionalidades del mundo de Internet. El sistema Android TV es una grata opción al permitirnos descargar nuevas aplicaciones para ampliar características y funcionalidades, o por integrar Chromecast con el que compartir contenido (fotos, vídeos, otros servicios) fácilmente, o incluir control por voz mediante Google Assistant. Ambilight es un extra muy atractivo e interesante con el que redondearemos nuestra experiencia de usuario.

Por último, un televisor completo hoy en día no es difícil de conseguir, y modelos como Philips ‘the one’ nacen con las últimas especificaciones técnicas al precio de un televisor de gama media. Pensado para todo tipo de usuarios, dispone de todo lo necesario para lograr una gran experiencia y disfrutar de un buen rato en el salón de tu hogar.

Imágenes | Philips, Wikimedia Commons